En
la antigüedad, algunos astrónomos y matemáticos, se preguntaban si se contaba
con un orden determinado entre las distancias del sol a los planetas.
Pitágoras,
estaba sumamente convencido que existía un orden en el espacio entre las
esferas planetarias, así como existe una distancia determinada entre las
cuerdas de una guitarra.
Entre
los siglos XVI y XVIII, algunos astrónomos alemanes realizaron unos estudios
para comprobar distancias de los planetas al sol, en aquella época ya se
conocían con buena precisión. Se respetaba a esta presunta ley matemática.
Johann
Daniel Tietz de Wittenberg (1729-1796), conocido con el nombre latino de
“Titius”, estableció una formula empírica de la cual se pueden sacar las
distancias de los planetas al sol.
D=0,4+0,3x2
elevado a “n” donde “D” es la distancia de UA (Unidad astronómica) y “n” un
numero de la sucesión de los planetas.
En
el año de 1776, cuando Titius formulo su ley, aun no se tenía conocimiento del
cinturón de los asteroides (es una
región del Sistema Solar comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte
y Júpiter. Alberga multitud de objetos irregulares, denominados asteroides, y al planeta enano Ceres.), ni se conocían los planetas más haya de Saturno. El
descubrimiento de Urano en 1781 y del planeta enano Ceres.
En
1801 había imperfecta correspondencia entra las distancias efectivas de los
planetas al sol, tales como Neptuno y Plutón. Además las indicadas en la tabla
de Titius. Algunos interpretan que esta fue una prueba de que las órbitas originales de estos dos cuerpos fueron perturbados por acontecimientos, todavía
no determinados.
La
ley de Titius hubiera pasado desapercibida, si no hubiera sido compartida por
el astrónomo alemán, Johann Bode (1774-1826). Por lo cual el decidió nombrarla
Ley de Bode-Titius, aunque algunos simplemente la conocen o se refieren como la
Ley de Bode, olvidando de esa manera injusta a su descubridor.
Había
una preocupación porque quedaba un hueco a 2,8 UA, por lo cual se propuso
realizar una búsqueda sobre un planeta a esa distancia.
Nueve
años después William Herschel descubrió Urano a 19,18 UA, la distancia muy
aproximada a la que se predica en la fórmula que parecía que con este suceso se
confirmara su veracidad. Al escribir sobre el descubrimiento, 3 años después de
haber sido anunciada, Bode reitero su convencimiento de que algo debía de haber
a 2,8 UA del sol en el espacio vacío entre Marte y Júpiter.
Al
estudiar la Ley de Bode, los astrónomos la utilizaron afanosa-mente para
localizar Neptuno, pero demostró ser una anomalía dentro del sistema, pues se
encontraba ubicado más cerca de lo esperado. Sin embargo Plutón estaba a la
distancia predicha cuando se descubrió en 1930.
Actualmente
sería algo difícil encontrar un científico que considere la Ley de Bode
inmutable de la naturaleza. Sin embargo no ha sido descartada, por razones que
nadie puede explicar, no ha sido mala predictiva. Según a Hegel, se impuso a
sus implicaciones filosóficas, considera que la ley tiene un uso abominable de
matemáticas.
Conclusión;
Lo que parecía una simple coincidencia, retomo un interés al momento que se
descubre Urano y su distancia al sol 19,1 UA ya que se aproximan mucho a los
19,6 que predecía la Ley de Bode – Titius (como en realidad debería de ser
llamada gracias a todos los aportes de Titius), a finales del siglo 18 no se
conocía el planeta a las distancia de 2,8 UA. La expresión matemática, en
realidad es una adaptación a la ley original en esta secuencia (0, 3, 6...)
para calcular la posición y haciendo coincidir con la distancia sol – tierra,
el cardinal 10.

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